Noticias

Fragmentos

Dentro de mí, desde un lugar oscuro,
levantan en silencio su vuelo dos urracas.
Éramos jóvenes. Tu conducías.
Al salir de una curva,
allí estaban, en medio del asfalto,
picoteando furiosas el cadáver de un perro.
Sin prisas, en el último segundo,
echaron a volar con su elegante
plumaje blanco y negro.
Ninguno de los dos dijimos nada,
pero tú hiciste un gesto de asco.

 

No lo he olvidado nunca. Todavía,
si te miro, en el fondo de tus ojos
dos urracas levantan, con lentitud, el vuelo.
Amo lo que nos queda:
este vuelo nupcial y la carroña.

 

Volver