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La luna gris

Luna de Anna
era la muerte
sobre su cuna,
pequeña barca.
Luna de trapos,
la luna enferma
que, sobre Mónica,
llevo colgada
de la memoria.
Y ya salía
la luna extraña
y equivocada:
la de Joana.
¿Dónde me esperas
luna derruida
como mi padre?
Son muchas lunas
de un mal viaje,
pero pagadas
por las felices
lunas románticas
de Tenerife,
por los furiosos
claros de luna
que no esperaba
de los cincuenta,
noches de amor,
lunas de té
tras la colina
negra en Forès.
De tantas lunas
deja la vida
en la mirada
la luna gris.

 

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