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RETORNO

La luna aporta su prestigio antiguo
al pequeño, apartado vertedero
que, clausurado ya, mira hacia el valle
donde tiemblan las luces distantes de unos pueblos.
Cuando veníamos de noche
a tirar la basura,
nos quedábamos a ver el firmamento.
Oigo un rumor de bestias cruzando matorrales.
Árboles, horizonte: todo en orden.
Bajo la luna, al viejo vertedero
hoy lo cubren espliegos y tomillos:
Pero no tiene ya la misma fuerza
de cuando nos quedábamos aquí para mirar,
rodeados de basura, las estrellas.

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