{"id":1598,"date":"2015-04-17T09:43:10","date_gmt":"2015-04-17T09:43:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.joanmargarit.com\/?p=1598"},"modified":"2015-04-17T09:45:44","modified_gmt":"2015-04-17T09:45:44","slug":"entrevista-a-joan-margarit-en-la-revista-prima-litera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.joanmargarit.com\/es\/entrevista-a-joan-margarit-en-la-revista-prima-litera\/","title":{"rendered":"Entrevista a Joan Margarit en la revista PRIMA LITERA"},"content":{"rendered":"<p>Recogida en el volumen <em>PALABRAS ADENTRO<\/em>, DE JOS\u00c9 LUIS MORANTE (ed. 4estaciones, edici\u00f3n de Manuel Lara Cantizani, febrero de 2003).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>EL TIEMPO Y SU DESORDEN<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con <em>Joana<\/em>, una eleg\u00eda de gran complejidad emotiva, el poeta y arquitecto Joan Margarit (Sana\u00fcja, La Segarra, 1938 ) multiplica conexiones entre experiencias vitales y material literario, una caracter\u00edstica reiterada en su andadura est\u00e9tica. Autor de amplia obra en lengua materna, los \u00faltimos t\u00edtulos aparecen en edici\u00f3n biling\u00fce lo que ha contribuido a difundir un modo de escritura que por sobriedad discursiva y por la coherencia del sujeto po\u00e9tico halla siempre la complicidad del lector. Quien nos habla es una voz casi confesional que desde\u00f1a la impostura y que vuelve sobre ideas y obsesiones que confrontan realidad y sue\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- \u00bfEntiende la poes\u00eda como un autorretrato?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-En Arte se suele practicar el autorretrato, aunque esto s\u00f3lo resulte evidente en el caso de la pintura y la escultura. En mi caso se realiza a lo largo de los poemas, aunque la distancia entre el retrato que se proyecta y yo mismo se alarga y se acorta, y no le es f\u00e1cil al lector o lectora calibrarla, pero tampoco pienso que para ellos este sea un asunto importante. En general, les basta percibir la distancia que con el propio autor simula cada uno de los poemas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pienso que se ha exagerado la importancia de esta distancia entre poeta y poema, o, dicho de un modo m\u00e1s preciso, entre la emoci\u00f3n y la conciencia. Si esa distancia fuese tanta como se ha pretendido habr\u00eda m\u00e1s identidad entre poes\u00eda y novela. Ocurre que muchos poetas han confundido <em>su<\/em> manera de enfrentarse al poema con la manera como la poes\u00eda debe escribirse, y lo han repetido, y muy bien, estos \u00faltimos tiempos, y este distanciamiento ha acabado siendo un dogma de fe. Un caso en el que esta distancia era m\u00ednima es el de Baudelaire, como muy bien se\u00f1al\u00f3 Sartre. La \u201cdistancia\u201d ha de ser la que d\u00e9 lugar a un buen poema, que, al fin y al cabo, es lo que importa y, para esto, nos guste o no, no hay reglas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- Los a\u00f1os de infancia discurrieron en la posguerra, un tiempo hist\u00f3rico con amplias connotaciones de sordidez y desamparo. \u00bfFiltraron aquellos acontecimientos una educaci\u00f3n sentimental en formaci\u00f3n?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-En los a\u00f1os de la infancia siempre hay acontecimientos que filtran nuestra educaci\u00f3n, la sentimental y las otras. Para m\u00ed la posguerra fue una \u00e9poca, no un acontecimiento. En sus primeros a\u00f1os, que objetivamente debieron ser los m\u00e1s duros, supongo que me marc\u00f3 sobre todo el continuo cambio de domicilio: Sana\u00fcja, donde nac\u00ed, un peque\u00f1o pueblo de La Segarra, en la Catalunya interior m\u00e1s pobre. Enseguida, Barcelona, en el pasaje Sant Felip, en el barrio de San Gervasio. Despu\u00e9s, tres pisos distintos en Rub\u00ed, otro pueblo, cercano a Barcelona, del que mi madre era maestra. Mientras tanto, adem\u00e1s, pasaba largas temporadas en Santa Coloma de Gramenet, junto a Barcelona, con mis abuelos y el personaje del poema <em>T\u00edo Luis<\/em>, de <em>Estaci\u00f3 de Fran\u00e7a<\/em>, que trabajaba en \u201cLa Maquinista\u201d y en cuya cubierta puso una bandera catalana, por lo cual y con sus antecedentes tuvo que huir una noche que no he olvidado. Despu\u00e9s Figueres i Girona, donde mi padre trabaj\u00f3 como arquitecto de aquel organismo que se llamaba Regiones Devastadas. Siete domicilios distintos durante mis primeros nueve a\u00f1os, de los que recuerdo sobre todo una sensaci\u00f3n de soledad, sin amigo alguno.<\/p>\n<p>A mis nueve a\u00f1os la familia se instala en la calle Maestro P\u00e9rez Cabrero, frente al Tur\u00f3 Park, donde entonces empezaban las afueras del oeste de Barcelona. Empec\u00e9 el bachillerato y, al menos esto signific\u00f3 seis a\u00f1os de estabilidad. Esta segunda etapa, de los 9 a los 15 a\u00f1os, transcurri\u00f3 con normalidad, si se except\u00faa la imposibilidad de adquirir ning\u00fan tipo de conocimiento \u00fatil en aquel Instituto Ausias March donde nunca o\u00ed a nadie, ni a docentes ni a alumnos, hablar de este poeta cuyo nombre llevaba el centro. De este lugar hablo en el poema <em>La profesora de alem\u00e1n<\/em>, en <em>Estaci\u00f3 de Fran\u00e7a<\/em>. Fue una adolescencia algo canalla, entre novillos constantes y descubrimientos del sexo, siempre de pago, en aquel ambiente de represi\u00f3n que s\u00ed, recuerdo con un cierto horror mezclado con humor. Sin ser, ni mucho menos los \u201cmejores a\u00f1os de mi vida\u201d a los que alude Gil de Biedma, no tengo muchos malos recuerdos de aquella primera soledad ni de la reprimida y golfa adolescencia que le sigui\u00f3. Despu\u00e9s, en 1952, mi familia se traslad\u00f3 a Santa Cruz de Tenerife y all\u00ed empieza mi historia de amor con con aquella ciudad y aquella isla, que he narrado sobre todo en <em>Farewell<\/em>, otro poema, tambi\u00e9n, de <em>Estaci\u00f3 de Fran\u00e7a<\/em>. Esta historia es muy importante en mi vida, m\u00e1s importante, creo, que mi infancia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- \u00bfLa reflexi\u00f3n te\u00f3rica sobre arquitectura tiene vasos comunicantes con la construcci\u00f3n poem\u00e1tica? \u00bfProporciona herramientas de escritura?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-Agradezco a mi formaci\u00f3n cient\u00edfica (he ejercido durante 34 a\u00f1os de catedr\u00e1tico de C\u00e1lculo de Estructuras en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona) m\u00e1s que a la Arquitectura como Bella Arte, una disposici\u00f3n mental que me ha resultado de gran utilidad porque me ha ayudado a acceder al orden y a la claridad que necesitaba para mis poemas. Pienso que no es una coincidencia balad\u00ed que el C\u00e1lculo trate de lograr la m\u00e1xima resistencia y estabilidad con el m\u00ednimo de material (en general, acero u hormig\u00f3n) y que la poes\u00eda trate de decir el m\u00e1ximo con un m\u00ednimo de palabras. Esto aparte, es impagable la experiencia que para m\u00ed ha significado una parte importante de mi ejercicio profesional, la reparaci\u00f3n y refuerzo de edificios habitados. De ello hablan por ejemplo, los poemas <em>Recordar el Bes\u00f2s<\/em>, de <em>Los motivos del lobo<\/em> o <em>Arquitectura<\/em>, de <em>Estaci\u00f3 de Fran\u00e7a<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- Comienza publicando en la d\u00e9cada del setenta cuatro libros en castellano y a partir de 1981 escribe en catal\u00e1n. En una comunidad biling\u00fce como la suya \u00bfqu\u00e9 impulsa a elegir una lengua literaria u otra?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-La circunstancia personal de cada uno. En mi caso se contrapesaban el empleo del catal\u00e1n en familia, pero sin ninguna influencia cultural, ni literaria ni pol\u00edtica, que no fuese el mero empleo de la lengua \u2013por cierto muy estropeada por la posguerra- con el aprendizaje cultural realizado en castellano. Pero, a mi modo de ver, el hecho definitivo fueron mis \u00faltimos a\u00f1os de adolescencia y primeros a\u00f1os de juventud en Tenerife, dode yo hablaba perfecta y corrientemente el castellano con su peculiar y bello acento canario, que lamento haber perdido. A estos a\u00f1os siguieron otros de estudios de Arquitectura en Barcelona pero con una particular circunstancia: yo era un muchacho tinerfe\u00f1o que, con mis amigos canarios viv\u00eda en un Colegio Mayor donde, mayoritariamente, los estudiantes eran de fuera de Catalunya. En un caso tan complejo, se puede acertar o no en la lengua po\u00e9tica de uno, es algo muy azaroso. Por un lado, el convencimiento de que uno ser\u00e1 capaz de aprender a escribir poemas y, por otro, un repetido no llegar a decir en castellano aquello que se quer\u00eda decir, me hicieron intentar en catal\u00e1n el paso desde este magma inicial, embrionario, donde se inicia un poema a su primera formulaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica. Esto lo he contado con cierto detalle en el pr\u00f3logo a <em>Estaci\u00f3 de Fran\u00e7a<\/em>. De aquellos primeros libros en castellano, <em>Cr\u00f3nica<\/em>, publicado por Joaqu\u00edn Marco \u2013la primera persona que crey\u00f3 en mis poemas- en Ocnos en 1975, es el \u00fanico que puede contener a\u00fan alg\u00fan fragmento de cierto inter\u00e9s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al escribir el poema en castellano y catal\u00e1n durante el, para m\u00ed, largo periodo de elaboraci\u00f3n y correcci\u00f3n del poema, localizo mejor lo sobrante. Cada lengua detecta m\u00e1s f\u00e1cilmente un cierto tipo de elementos innecesarios en un poema, palabras, im\u00e1genes, versos, etc. La superposici\u00f3n de las dos lenguas ayuda a dejar el poema lo m\u00e1s desnudo y elemental posible. Ahora bien, esto no es renunciar al escenario. Es montar otro tipo de escenario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- Los escenarios poem\u00e1ticos alzan ciudades proteicas, rincones de un indeterminado recinto interior. \u00bf Son las calles estados de \u00e1nimo del <em>yo<\/em>?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-Siempre. El sujeto y el objeto coexisten en la poes\u00eda desde el Romanticismo. No creo que la poes\u00eda vuelva a renunciar a esto. Acaso se intenta en algunos trabajos experimentales que dejan fuera la emoci\u00f3n y, aun en estos casos, sucede m\u00e1s por incapacidad que por voluntad profunda, ya que suelen ser malos poemas disfrazados de vanguardismo. Otra cosa es como tratar esta coexistencia, dando preeminencia al objeto o al sujeto. Tengo tendencia, hasta en los poemas m\u00e1s subjetivos, a desnudar en lo posible el sentimiento \u2013el sujeto- de manera que prevalezca una cierta sensaci\u00f3n de objetividad en quien lee el poema. No s\u00e9 si lo consigo, pero puedo asegurar que lo intento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- En el interminable deambular hay contemplaciones que nunca son est\u00e9riles, que inevitablemente conducen al poema: elementos marinos, el paisaje mediterr\u00e1neo, la conciencia de lo temporal&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-Precisamente son los elementos que m\u00e1s riesgo corren de ser est\u00e9riles, por su repetida utilizaci\u00f3n que los ha convertido en t\u00f3picos. Lograr reutilizarlos con \u00e9xito sin recurrir a la iron\u00eda o al sarcasmo es una de las operaciones po\u00e9ticas m\u00e1s dif\u00edciles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- La m\u00fasica casi nunca tiene car\u00e1cter anecd\u00f3tico. Parece una excusa para reencontrarse. \u00bfEs un espejo que equilibra?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La m\u00fasica y la poes\u00eda son, despu\u00e9s de las personas a las que amo, mis principales recursos de equilibrio interior. Por ejemplo, despu\u00e9s de la muerte de mi hija, lo que m\u00e1s me acerca a su invisible presencia son algunas piezas de m\u00fasica, concretamente de Bach: las suites de violoncelo, sobre todo interpretadsa por Llu\u00eds Claret, y las Goldberg Variations o las English Suites, sobre todo interpretadas por Glenn Gould.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- Luis Cernuda habl\u00f3 de una m\u00fasica fundamental, anterior y posterior a quienes la descubren e interpretan \u00bfEs \u00e9se su sentimiento ante una audici\u00f3n de jazz?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-De hecho, ah\u00ed, Cernuda ejerce de pitag\u00f3rico. Entiendo la tentaci\u00f3n de pensar que cualquier m\u00fasica se extrae de un oc\u00e9ano musical anterior y futuro, previo a todo: hasta un hombre tan acerado como Cioran lo plantea as\u00ed. Sin embargo, la m\u00fasica para m\u00ed es la que escucho y la que recuerdo haber escuchado. Esto solo ya me crea suficientes mensajes complejos, reales o procedentes de mi imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Respecto al jazz, tiene una gran virtud: naci\u00f3 humilde y, pese a los intentos de llevarlo a las grandes salas de conciertos, se mantiene en locales donde escuchar y conversar no est\u00e1n re\u00f1idos. La solemnidad de la m\u00fasica cl\u00e1sica, su pretensi\u00f3n, salida de su salida en salones aristocr\u00e1ticos, a veces me resulta cargante porque niega la evidencia de que escuchar m\u00fasica supone un sucesivo acercarse y alejarse en funci\u00f3n de muchas y sutiles variaciones del estado de \u00e1nimo, causadas por uno mismo y por la propia m\u00fasica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- Otro motivo de resonancia en sus libros son las relaciones personales. Parece que el tiempo siempre pone herrumbre en la convivencia&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-El tiempo pone herrumbre en todo. Creo que en el \u00faltimo poema de <em>Joana<\/em> es cuando he dicho esto de una manera m\u00e1s dura. Y, curiosamente, es el poema menos cercano al autor, el m\u00e1s distante de la emoci\u00f3n en el momento de escribirlo, el menos \u201creal\u201d, de todo el libro. Pero es po\u00e9ticamente necesario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- Los espacios de reflexi\u00f3n que abren los poemas \u00bfpretenden una reafirmaci\u00f3n existencial?, \u00bfun toque de alerta a la conciencia frente a una realidad acomodaticia?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-Pienso que uno de los sistemas de entrada del arte en nuestra conciencia es levantar un poco el velo que la vida cotidiana va poniendo sobre todas las cosas, incluso sobre los sentimientos, y asomarnos a algo como si fuese la primera vez que lo percibimos. Es lo que a veces se llama factor sorpresa en un poema, y que debe estar presente siempre, en mayor o menor grado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- El yo poem\u00e1tico deja patente un horizonte reducido. \u00bfEs el poeta un descre\u00eddo? \u00bfHay una claudicaci\u00f3n del idealismo?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-A mi modo de ver, no es que el yo poem\u00e1tico reduzca el horizonte, sino que una caracter\u00edstica de la poes\u00eda actual (y esto procede sobre todo de la poes\u00eda inglesa) es que el propio poema marca la zona en la que lo que se dice es v\u00e1lido. Precisamente, el gran ensanchamiento de horizonte en la poes\u00eda del s.XX ha sido gracias a su penetraci\u00f3n en escenarios nunca planteados con anterioridad. Es tanta su variedad que es imprescindible que se perciban los l\u00edmites de cada uno de ellos. No creo que esto afecte al grado de fe o de idealismo. En todo caso, esta ser\u00eda una cuesti\u00f3n no espec\u00edfica de la poes\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- En una trayectoria, cada lector elige un apeadero habitual. Eso es lo que a m\u00ed me sucede con <em>Los motivos del lobo<\/em>. Es ejemplar la dimensi\u00f3n simb\u00f3lica de estos emparejamientos: el erizo y la falsa seguridad, la medusa y el fracaso del mito; el hombre que desea y el lobo solitario&#8230; \u00bfRemozan algunas composiciones la dimensi\u00f3n \u00e9tica de la f\u00e1bula tradicional?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-La f\u00e1bula ha estado siempre presente en el poema (\u00bfqu\u00e9 otra cosa hace Manrique en las <em>Coplas a la muerte de su padre<\/em>?). Pero es que la tendencia a la consecuencia moral (aunque esta suela ser una contramoral al uso) favorecen el hecho de que un poema moderno, sobre todo si es un poco m\u00e1s largo de lo usual, \u201cparezca\u201d una f\u00e1bula. Pienso que ser\u00eda m\u00e1s exacto decir que hay casos (otra vez la poes\u00eda inglesa, y pienso, por ejemplo, en Carver o en Frost) en que la narraci\u00f3n breve y el poema tienen borrosa su frontera. De hecho, era una situaci\u00f3n previsible. La identificaci\u00f3n de un texto como \u201cpoema\u201d ha pasado por muchas visicitudes: si no nos imponemos demasiado rigor podr\u00edamos decir que en una primera fase, donde no hab\u00eda m\u00e1s literatura que la oral, todo era poema. En una segunda fase, con s\u00f3lo saber el tema \u2013los personajes y el argumento- ya se pod\u00eda decir si se trataba de poes\u00eda o no. En la tercera fase, la poes\u00eda se libera del cerrojo tem\u00e1tico pero sigue distingui\u00e9ndose por el uso de rimas y medidas sil\u00e1bicas y de acentos. En el tramo hist\u00f3rico m\u00e1s reciente, creo que lo \u00fanico que puede decirse como substancial de un poema son el ritmo y la concisi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- Frente a los que piensan que la l\u00edrica requiere una cierta distancia que difumine las circunstancias subjetivas, en <em>Joana <\/em>usted se enfrenta a la poes\u00eda desde el fuego, cuando el ascua quema la carne y exige una respuesta inmediata. Deliberadamente ignora el aserto de Eliot sobre el poema como \u00abemoci\u00f3n rememorada desde la tranquilidad\u00bb\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-Lo principal a dilucidar es si se trata de un buen libro de poemas, no c\u00f3mo ha sido escrito. Hay poetas cuya obsesi\u00f3 es dejar constancia de su lejan\u00eda del personaje que habla en sus poemas. Esto siempre obedece a personales conceptos del pudor que, adem\u00e1s, cambian con las distintas morales al uso seg\u00fan lugares y \u00e9pocas. Por esto este tema se ha exagerado en una cierta \u00e9poca sobre todo cuando se superpon\u00eda con el tema de la homosexualidad. Pienso, por ejemplo, en Jaime Gil de Biedma o en Elizabeth Bishop. Esta \u00faltima lleg\u00f3 al paroxismo en la preservaci\u00f3n de su \u201cintimidad\u201d en los poemas. Sin embargo, fue capaz de escribir sus cartas personales con un ojo puesto en su venta, que llev\u00f3 a cabo en vida, inmediatamente despu\u00e9s de censurar duramente a Robert Lowell por tratar de una manera demasiado franca sus asuntos matrimoniales en los poemas. Por cierto que fue Lowell quien ayud\u00f3 a Elizabeth a vender sus cartas. Creo que no es un problema po\u00e9tico sino de moral personal. Pero ocurre que a veces se confunde la manera en que uno hace una cosa con la manera en que <em>deber\u00eda<\/em> hacer esa cosa el resto de la gente. Otro territorio donde es frecuente esta confusi\u00f3n es en la poco interesante cuesti\u00f3n de si se debe escribir pocos o muchos poemas. No hay duda: los que escriben poco siempre tender\u00e1n a decir que esto es una garant\u00eda de calidad. Quiz\u00e1 s\u00ed. O quiz\u00e1 no. A m\u00ed me gustar\u00eda escribir mucho y bien, mejor cuanto m\u00e1s viejo me haga y, ante la posibilidad de estar intuyendo un buen poema, no siento nada que no sea la pasi\u00f3n por escribirlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Volviendo a <em>Joana<\/em>, seguramente utilic\u00e9 la escritura de este libro como salvaci\u00f3n. Durante aquellos seis meses, al acortar hasta casi reducir a cero la distancia entre la emoci\u00f3n y su toma de conciencia, me obligu\u00e9 a verme a m\u00ed mismo contemplando la muerte de mi hija y, por tanto, a ejercer un cierto control para no ser desbordado por la tragedia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- Hay una sinton\u00eda de textura en sus m\u00e1s recientes entregas. La expresi\u00f3n po\u00e9tica aparece cada vez m\u00e1s desnuda, m\u00e1s natural, casi carente de aparato teatral. \u00bfLa escritura es un ejercicio de ventilaci\u00f3n?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-Que un poeta sea claro y que utilice un l\u00e9xico parecido al del habla com\u00fan de su momento hist\u00f3rico me parece una ventaja para el lector o lectora o al menos para el tipo de lectores que a m\u00ed me gusta imaginarme. Adem\u00e1s, es una manera de intentar escapar de la perversi\u00f3n de escribir poes\u00eda para poetas o para docentes. En este territorio del \u201centendimiento\u201d de un poema, me parece que la conclusi\u00f3n es simple: si un poema te ha gustado, es que lo has entendido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Procuro huir de una degeneraci\u00f3n que empiezo a notar y que consiste en un mal regreso al planteamiento cl\u00e1sico pero sin sus virtudes. Los comportamientos de los personajes dram\u00e1ticos se deduc\u00edan de su rango social y a \u00e9l se adecuaban buenos, malos, feroces, depravados o lo que fuere, y esto se ha ido arrastrando hasta nuestros d\u00edas, por ejemplo en la novela negra, donde, dejando aparte el propio laberinto de la intriga, los comportamientos morales de detectives, polic\u00edas, corruptos o no, confidentes, prostitutas, mafiosos, son seg\u00fan un variado pero bien fijado conjunto de estereotipos. El ejemplo no es casual porque los personajes de muchos poemas deben mucho a Hammett, Chandler o Ross McDonald. Lo previsible de las reacciones morales de estos personajes que en los poemas rondan por bares y hoteles, sin que sepamos de qu\u00e9 viven, solitarios y sumidos en desamores cuyo dramatismo resulta muchas veces dif\u00edcil de entender, o sea, de compartir, ha creado el mismo tipo de estandars que cre\u00f3 la novela negra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todos los puntos de partida me parecen buenos, pero en cada poema se debe arriesgar algo. Es indudable que unos a\u00f1os de pr\u00e1ctica atenta y una cultura po\u00e9tica permiten escribir poemas m\u00ednimamente dignos. Es lo que se hac\u00eda \u2013y a veces en lat\u00edn y en griego- en las escuelas de la gran \u00e9poca de la Europa culta. Pero esto es transitar por una \u201czona central\u201d sin riesgo, lejos de los precipicios y ah\u00ed no est\u00e1n los buenos poemas. Para encontrarlos, la andadura debe ser por el borde del precipicio, siempre con el riesgo a caer en \u00e9l. Este precipicio es el del rid\u00edculo. Todos los grandes poemas se han escrito bordeando el rid\u00edculo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La escritura de poemas, con la edad, se ha convertido para m\u00ed en una obsesi\u00f3n por despojar los poemas de todo cuanto no sea imprescindible, tanto por lo que se refiere a versos, palabras o argumento. Uno de los signos en los que reconoc\u00ed mi madurez como poeta fue en la capacidad de despreciar versos que, siendo brillantes, no eran imprescindibles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- Frente a consideraciones cr\u00edticas que hablan de las postrimer\u00edas del realismo, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, hay una notable floraci\u00f3n nominal de esa tendencia, no s\u00f3lo en castellano, pienso tambi\u00e9n en Ramiro Fonte, Pere Rovira y otros \u00bfSe siente parte activa de una propuesta est\u00e9tica ?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-Los dos nombres que usted cita corresponden a dos grandes poetas a los cuales admiro y de los que me honro en ser amigo \u2013de Pere Rovira, adem\u00e1s, amigo \u00edntimo. Creo que escribimos en la misma onda y que ellos suscribir\u00edan gran parte de lo que digo en esta entrevista, pero no s\u00e9 si formamos parte de ninguna propuesta est\u00e9tica. Nunca hemos hablado de ello. Lo cierto es que cuando varios poetas hablan y se juntan alrededor de propuestas est\u00e9ticas o generacionales, suele ser un mero acto publicitario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las dos maneras m\u00e1s usuales, para m\u00ed, de acceder al poema son la contemplaci\u00f3n de mis emociones o dejar que sea el propio poema quien vaya orient\u00e1ndose hacia esa emoci\u00f3n y acabe conform\u00e1ndola. El libro <em>Joana<\/em> ser\u00eda un ejemplo de lo primero y los poemas <em>Primer amor<\/em> o <em>El or\u00e1culo<\/em> un ejemplo de la segunda. De todas maneras, yo dir\u00eda que siempre subyace una experiencia personal en mis poemas y que mi trabajo del texto po\u00e9tico se encamina a acentuar esta percepci\u00f3n en su lectura, de forma que, leyendo un conjunto de poemas m\u00edos tenga la sensaci\u00f3n de asistir a una representaci\u00f3n autobiogr\u00e1fica. Incluso en poemas que se construyen sobre historias ajenas a mi experiencia directa, pongamos <em>T\u00edo Luis<\/em>, de <em>Estaci\u00f3 de Fran\u00e7a<\/em>, procuro establecer lazos entre la historia y el narrador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por lo que respecta al realismo, no conozco ning\u00fan buen poema que no lo sea, como tampoco conozco ninguno que no sea simbolista. No me gusta la apropiaci\u00f3n de caracter\u00edsticas muy generales e importantes para designar cosas de menor cuant\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>P.- \u00abHelena es todos los sue\u00f1os que la vida se ha ido apropiando\u00bb Si el tiempo deshabita, \u00bfqu\u00e9 patrimonio queda detr\u00e1s de las palabras?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>R.-La poes\u00eda es, en cierto modo, como la religi\u00f3n pero m\u00e1s complicada. Hoy tienden a desaparecer los \u00f3rdenes superiores donde, inscribi\u00e9ndose en ellos, las personas hallaban la paz interior. El orden \u2013ya no superior- en donde hallar ahora la paz interior o, si se quiere, en donde hallarse uno mismo para llevar a cabo la paz entre sus diversas y a veces contradictorias personalidades, ha de constru\u00edrselo cada cual. Cuanto m\u00e1s elemental sea este orden, menos nos sirve y antes se agota y, cuanto m\u00e1s complejo, m\u00e1s energ\u00edas y capacidad intelectual y sensibilidad necesita. No hay muchas herramientas para construir un tipo de orden interior personal. En realidad yo no conozco, adem\u00e1s del amor, m\u00e1s que la poes\u00eda i la m\u00fasica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Plat\u00f3n, en el <em>Banquete, <\/em>explica que los seres humanos, en sus inicios, eran hombre y mujer a la vez. Los dioses, celosos de su felicidad, los separaron y, a veces, se vuelven a encontrar un hombre i una mujer que hab\u00edan formado parte del mismo ser. Entonces sucede lo que llamamos un gran amor. Quiz\u00e1 sucede lo mismo con las palabras. Cuando un verso alcanza a decirnos lo que parec\u00eda inefable, es que les palabras han ocupado un lugar que ya hab\u00edan tenido en la edad de oro de los lenguajes, desde donde comenzaron a ser desplazadas en episodios com el de Babel, en el inicio de una larga destrucci\u00f3n que culminar\u00eda en los diccionarios, las academias i otras miserias. A la poes\u00eda le ha tocado ejercer la nostalgia por aquella eda de oro en una infinita tentativa para recuperar el sentido i la fuerza de las palabras. La poes\u00eda no tratar\u00eda, pues, de la construcci\u00f3n de espacios de la lengua que nunca hayan existido, sino que en el milagro probabil\u00edstico de un poema estar\u00eda la reproducci\u00f3n de un orden perdido. En estas circunstancias, el lector de poes\u00eda tiene m\u00e1s a ver -haciendo un paralelismo con la m\u00fasica- con el int\u00e9rprete que con quienes han de limitarse a escuchar un concierto. Por esto hay tan pocos lectores de poes\u00eda, y por esto son tan fieles. Quienes han hecho el esfuerzo de aprender a interpretar un poema, de aprender a escuchar el orden fundamental de las palabras, han accedido a un mundo al cual dif\u00edcilmente renunciar\u00e1n. Toda esta plat\u00f3nica historia es, claro est\u00e1, una f\u00e1bula (como aquella m\u00fasica previa de Cernuda o Cioran). Pero reconozco que, para m\u00ed, las cosas alrededor de la poes\u00eda ocurren como si no lo fuese.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recogida en el volumen PALABRAS ADENTRO, DE JOS\u00c9 LUIS MORANTE&#8230;<br \/><a class=\"moretag\" href=\"https:\/\/www.joanmargarit.com\/es\/entrevista-a-joan-margarit-en-la-revista-prima-litera\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":884,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[86],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v20.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Entrevista a Joan Margarit en la revista PRIMA LITERA - Joan Margarit<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.joanmargarit.com\/es\/entrevista-a-joan-margarit-en-la-revista-prima-litera\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Entrevista a Joan Margarit en la revista PRIMA LITERA - 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