{"id":3176,"date":"2020-03-11T17:01:43","date_gmt":"2020-03-11T17:01:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.joanmargarit.com\/joan-margarit-escribe-a-sus-lectores\/"},"modified":"2020-03-11T17:01:43","modified_gmt":"2020-03-11T17:01:43","slug":"joan-margarit-escribe-a-sus-lectores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.joanmargarit.com\/es\/joan-margarit-escribe-a-sus-lectores\/","title":{"rendered":"Joan Margarit escribe a sus lectores"},"content":{"rendered":"<h6>Relaci\u00f3n con el lector o la lectora<\/h6>\n<h6>El poeta, que recoger\u00e1 el Premio Cervantes el pr\u00f3ximo 23 de abril, selecciona para El Cultural uno de los textos in\u00e9ditos que componen &#8216;Po\u00e9tica. Construcci\u00f3n de una l\u00edrica&#8217; (Arpa), un volumen de ensayos donde reflexiona desde todos los \u00e1ngulos sobre la poes\u00eda y la influencia de \u00e9sta en su vida.<\/h6>\n<p>Hay dos momentos clave, el del nacimiento del poema en el propio interior y su final en el del lector o lectora desconocidos. Se me hizo evidente desde muy pronto que no encontrar\u00eda ning\u00fan poema mirando hacia fuera: que cualquier persona, sentimiento o cosa que llegue a formar parte de un poema deber\u00e1 primero pertenecer al mundo interior, formar parte de lo m\u00e1s hondo y secreto del o de la poeta.<\/p>\n<p>Hay una destilaci\u00f3n que es lo que m\u00e1s distingue cada poeta de los otros: una destilaci\u00f3n que elimina lo que solo le pertenece a \u00e9l, lo que no tendr\u00eda ning\u00fan inter\u00e9s para los lectores. Es decir, para m\u00ed escribir un poema es, ante todo, buscar los \u00abuniversales\u00bb, los que la vida ha ido dejando dentro de m\u00ed. Todo el mundo es muy parecido, es por eso que un artista puede conmover a alguien lejano que no conoce. Lo que nos diferencia ante un hecho cualquiera, pongamos por ejemplo una desgracia personal, no es \u00ablo que nos pasa\u00bb, sino la distinta capacidad y forma de explicarlo. Hacen mal algunos intelectuales elitistas de confundir las dos cosas y pensar que a ellos les pasan cosas muy especiales.<\/p>\n<p>Estos universales \u2014poqu\u00edsimos y, pues, dif\u00edciles de encontrar en la inmensidad de la vida interior\u2014 podr\u00edan formar el n\u00facleo de un poema mucho antes de que se pueda ni siquiera pensar en una estructura ling\u00fc\u00edstica. Este material est\u00e1 mezclado con millones de cuestiones que no interesar\u00e1n nunca a nadie, ni al propio poeta y, por tanto, mucho menos a este lector o a esta lectora desconocidos para quienes se escribe el poema. Cuando formalic\u00e9 esta dificultad primera y enorme que encuentra el poema entend\u00ed por qu\u00e9 perseveraba durante los primeros infructuosos veinte a\u00f1os: no hab\u00edan sido infructuosos en esta primera parte, antes de llegar a la zona ling\u00fc\u00edstica del proceso de creaci\u00f3n. Desencallada la cuesti\u00f3n de la lengua materna, los veinte a\u00f1os de trabajo realizado en la identificaci\u00f3n interior de universales no fue, pues, in\u00fatil.<\/p>\n<p>Identificarlos es la misi\u00f3n de una misteriosa herramienta a la que hemos llamado \u00abinspiraci\u00f3n\u00bb. Si esta herramienta no se posee de una manera innata \u2014si no\u00a0<em>se es poeta<\/em>\u2014 puede que los imprescindibles \u00abuniversales\u00bb no se encuentren nunca. Pero incluso encontr\u00e1ndolos, su conversi\u00f3n a palabras vuelve a ser de una dificultad que puede hacer in\u00fatil todo el esfuerzo inicial, y que tampoco se pueda llegar al poema, este poema \u2014el \u00fanico v\u00e1lido\u2014 que haga que, al leerlo, la lectora o el lector desconocido se sorprenda reconoci\u00e9ndose a s\u00ed mismo, esta sorpresa sentimental que, misteriosamente, consuela. Es como si el poema fuera una partitura que escribe el poeta, y que el lector o lectora tuviera un \u00abinstrumento\u00bb para interpretarla. En soledad. Me parece que muchas personas ni saben quetienen este \u00abinstrumento\u00bb, y que otros lo saben, pero no han tenido nunca inter\u00e9s en aprender a \u00abtocarlo\u00bb. Estas son todas las que viven ajenas a la poes\u00eda. Pero muchas de ellas buscan una justificaci\u00f3n (frente a quien sabe qu\u00e9 duda o remordimiento) quej\u00e1ndose de una pretendida imposibilidad insalvable de sentir nada al \u00ableer un poema\u00bb. Esta afirmaci\u00f3n, que quiere parecer el resultado de una experiencia irrefutable, suele contener una considerable falta elemental de l\u00f3gica. Si comparamos un libro de poemas con una novela, suponiendo que se trata de esfuerzos similares, veremos que \u2014\u00aba peso\u00bb\u2014 \u00ableer un poema\u00bb deber\u00eda querer decir invertir al menos el tiempo y esfuerzo de lectura y reflexi\u00f3n que se dedica a las treinta o sesenta p\u00e1ginas equivalentes de prosa. Este ser\u00eda el m\u00ednimo y razonable tiempo y esfuerzo que se le pedir\u00eda al pretendido lector o lectora antes de afirmar su imposibilidad de \u00ableer un poema\u00bb.<\/p>\n<p>La realidad es que un buen poema nunca ha necesitado un esfuerzo especial para ser comprendido. Por eso los lectores de poes\u00eda, los que conocen su misterioso instrumento interior y que son capaces de interpretar las partituras de los poemas, de hacer su personal interpretaci\u00f3n, no leen nunca el mismo poema, esos versos que pasan sin intermediarios a su interior desde el interior del o de la poeta.<\/p>\n<p>Esto ha significado para m\u00ed desde hace muchos a\u00f1os una sensaci\u00f3n que, lejos de disminuir, se ha ido haciendo m\u00e1s intensa. Afecta al mundo \u00edntimo, este del que, en cada uno de nosotros, forma parte todo lo relacionado con las personas que, en grupo o solitarias, en varias zonas conc\u00e9ntricas, constituyen nuestra patria personal: desde la pareja y los hijos hasta los familiares y amigos, cercanos o lejanos, presentes o ausentes.<\/p>\n<p>En un momento dado, los lectores y las lectoras de mi poes\u00eda han formado una, digamos, sombra (porque ni s\u00e9 ni sabr\u00e9 nunca qui\u00e9nes son, ni ellos y ellas qui\u00e9n soy yo) pr\u00f3xima y cordial. Quiero decir que hay cosas que ellos y ellas saben de mi intimidad que personas cercanas a m\u00ed, pero que no leen mis poemas, ignoran. Y que, viceversa, yo tengo conocimiento de alguna vaga intimidad de ellos y ellas que alguien m\u00e1s cercano y ajeno a mi poes\u00eda ni supone. Es un hecho que una persona a quien estoy mirando o escuchando como a una extra\u00f1a, en cuanto surge una se\u00f1al que establece un v\u00ednculo a trav\u00e9s de mis poemas, dejo de sentirla as\u00ed y una maquinaria sentimental importante se pone en marcha, al margen del desconocimiento y la distancia.<\/p>\n<p class=\"has-drop-cap\">Todo comenz\u00f3 para m\u00ed en la infancia y la adolescencia. Entonces ya entend\u00ed, sin saber que lo entend\u00eda, que para m\u00ed no existir\u00eda nunca el concepto del conocimiento acad\u00e9mico o cultural en s\u00ed, sino que conocimiento y cultura nunca podr\u00edan ser m\u00e1s que un reconocimiento. Que solo me mueve el conocimiento que me sorprende poniendo un nombre y una estructura a algo que, de alguna manera, ya formaba parte de m\u00ed. Que yo ya era impermeable a todo tipo de \u00abtransfiguraci\u00f3n\u00bb de la realidad, que era refractario a cualquier intenci\u00f3n de identificar vida y poes\u00eda. Y eso simplemente porque mi experiencia fundamental ya no pod\u00eda aceptar esa herencia conservadora cristiana que piensa continuamente en el futuro como la \u00fanica manera de enfrentarse a un pasado que no puede o no quiere entender. Esto es un atajo c\u00f3modo por el que los j\u00f3venes suelen sentir una fuerte atracci\u00f3n, pero el ni\u00f1o que sal\u00eda de la Guerra Civil con poco m\u00e1s de lo que llevaba puesto \u2014dig\u00e1moslo de este modo\u2014 no se pod\u00eda arriesgar (ni hubiera sabido hacerlo) a buscar la salvaci\u00f3n haciendo ning\u00fan paso fuera de la realidad. Fue l\u00f3gico que, a\u00f1os despu\u00e9s, ya no me sintiera atra\u00eddo por la m\u00e1s pura poes\u00eda rom\u00e1ntica: en general, la sent\u00eda recargada, con unos poemas muy a menudo demasiado largos, al tiempo que la\u00a0<em>Il\u00edada\u00a0<\/em>se me hac\u00eda corta. Lo que ya me gustaba era la poes\u00eda rom\u00e1ntica que no lo parece \u2014el B\u00e9cquer de alguna de las\u00a0<em>Rimas<\/em>\u2014 y los poemas justamente no vanguardistas de grandes poetas que han pasado a la historia como pertenecientes a este nuevo Romanticismo llamado Vanguardia. Joan Salvat-Papasseit de\u00a0<em>Tot l\u2019enyor del dem\u00e0\u00a0<\/em>[Toda la a\u00f1oranza del ma\u00f1ana] o de\u00a0<em>Nocturnperacordi\u00f3<\/em>\u00a0[Nocturnoparaacorde\u00f3n], por ejemplo. El J. V. Foix de\u00a0<em>Tots hi serem a port amb la Desconeguda\u00a0<\/em>[Todos estaremos en el puerto con la Desconocida], los\u00a0<em>Poemas a Lou\u00a0<\/em>de Guillaume Apollinaire, el Vlad\u00edmir Mayakovski de\u00a0<em>Camarada Nette<\/em>. Y me fiaba m\u00e1s de Hardy que de Keats. Y otra constataci\u00f3n: los buenos poemas nunca son tristes, incluso si utilizan, o narran, o insin\u00faan algo desolado o pat\u00e9tico: es como si la verdad que los define y justifica no les dejara abandonar su luminosidad, como si el poema estuviera tan ligado a la vida que siempre fuera m\u00e1s all\u00e1 de cualquier historia, dentro o alrededor de \u00e9l mismo. Me siento cerca de Pla cuando argumenta que las biograf\u00edas se deber\u00edan escribir utilizando la poes\u00eda. Quer\u00eda decir que con un poema se tiene m\u00e1s garant\u00eda, porque sin verdad un buen poema no existe. Porque la verdad no es una condici\u00f3n suficiente para un buen poema, pero s\u00ed necesaria. Una especie de soledad a\u00f1adir\u00eda yo, recordando este poema, que a m\u00ed me parece uno de los mejores de Emily Dickinson:<\/p>\n<div class=\"wp-block-columns has-2-columns\">\n<div class=\"wp-block-column\">\n<p><em>There is another Loneliness That many die without \u2014<\/em><br \/>\n<em>Not want of friend occasions it Or circumstances of Lot<\/em><\/p>\n<p><em>But nature, sometimes, sometimes thought And whoso it befall<\/em><br \/>\n<em>Is richer than could be revealed<\/em><br \/>\n<em>By mortal numeral\u2014<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"wp-block-column\">\n<p><em>Hay otra soledad:<br \/>\nmuchos mueren sin haberla conocido. No proviene de la falta de amistad<br \/>\nni de azarosa circunstancia alguna.<\/em><\/p>\n<p>A veces la Naturaleza \u2014solo a veces\u2014 la concede. Aquel a quien le toca es m\u00e1s rico de lo que nadie nunca podr\u00eda expresar.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Esta soledad es el centro, construido con una infancia n\u00f3mada y una primera juventud en Tenerife donde encontr\u00e9 la isla del tesoro \u2014el exterior a la vez que el interior\u2014 y donde fundamentar la alegr\u00eda. La alegr\u00eda que a veces llamamos belleza y a la que yo enseguida llam\u00e9 tambi\u00e9n \u00abpoes\u00eda\u00bb. Para terminar aclarando un d\u00eda que la \u00abpoes\u00eda es la \u00faltima Casa de Misericordia\u00bb. Es la que el ni\u00f1o ya buscaba, sin saberlo y obligado por las duras circunstancias de la posguerra.<\/p>\n<p class=\"has-drop-cap\">Apartir de la juventud, decid\u00ed no leer tantos ensayos, tantos textos de teor\u00eda literaria, ni conocer tantas novelas, como los que conocer\u00eda si me hubiera dedicado a lo que se conoc\u00eda entonces como \u00ablas letras\u00bb. Cambi\u00e9 esta posibilidad por la sustituci\u00f3n de muchos de aquellos conocimientos \u2014que todav\u00eda pienso que, para un poeta que necesitaba escribir una poes\u00eda como la que yo he escrito, no eran imprescindibles\u2014 para poder dedicarme a conocer a un buen nivel el c\u00e1lculo de estructuras y la construcci\u00f3n de edificios. Mi poes\u00eda necesitaba m\u00e1s esta formaci\u00f3n matem\u00e1tica y l\u00f3gica en la que se basa la seguridad de nuestras casas \u2014de nuestras vidas\u2014 que un exceso de informaci\u00f3n literaria. Era una cuesti\u00f3n de estrategia.<\/p>\n<p>Cuando se public\u00f3\u00a0<em>Edad roja<\/em>, Benjam\u00edn Prado le pregunt\u00f3 a Pere Rovira si yo ten\u00eda algo que ver con aquel poeta en castellano de \u00abOcnos\u00bb. \u00abPero, \u00bfno hab\u00eda muerto?\u00bb, exclam\u00f3 el poeta y cr\u00edtico madrile\u00f1o, al o\u00edr afirmar a Pere \u2014cuya risa en aquel momento me imagino bien\u2014 que se trataba de la misma persona. No an- daba tan desencaminado: el personaje po\u00e9tico en castellano hab\u00eda muerto, efectivamente, a finales de los setenta, y de sus cenizas surg\u00eda un poeta tard\u00edo en catal\u00e1n y castellano a la vez con el entusiasmo que solo les es dado \u2014en temas como el amor y la poes\u00eda\u2014 a los ponientes y crep\u00fasculos. He escrito los poemas que, ya en la juventud, deseaba escribir, a\u00fan sin saber en qu\u00e9 consistir\u00edan. Por fortuna, nunca imagin\u00e9 que tardar\u00eda m\u00e1s de un cuarto de siglo en lograrlo, pero as\u00ed pude dejar por el camino tantas ambiciones, soberbias y equivocaciones que despu\u00e9s, m\u00e1s ligero de equipaje que nunca, me sent\u00ed reconciliado con mi historia po\u00e9tica y dispuesto a disfrutar de su continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Queda la alegr\u00eda de saber que en alguna parte alguien lee los poemas que uno ha escrito, pero a la vez pienso, por mucho que en ocasiones me venza la lujuria del autor, que pocas cosas hay m\u00e1s banales que \u00abla gloria\u00bb. \u00bfC\u00f3mo se puede haber dado una m\u00ednima ojeada en profundidad a la historia personal y colectiva y pensar en la posibilidad de alguna gloria, presente o futura? Qu\u00e9 est\u00fapido es un viejo glorioso. Qu\u00e9 falsa resulta, para quien conoce lo que es la vejez y la muerte, la t\u00f3pica imagen luminosa del Goethe viejo. La vejez ha entrado en la vida \u2014y, por tanto, en la poes\u00eda\u2014 con la desaparici\u00f3n de la sensaci\u00f3n de futuro, que ha sido sustituida por la de un mero presente. La vejez es, ante todo, este presente sin ma\u00f1ana compuesto de p\u00e9rdida, soledad y un confortable desinter\u00e9s por lo que tiene la pretensi\u00f3n de ser novedoso o ex\u00f3tico, un retorno a la divisa de Diderot: \u00abA la mediocridad la caracteriza su gusto por lo extraordinario\u00bb.<\/p>\n<div class=\"td-post-author-name\"><a href=\"https:\/\/elcultural.com\/author\/joan-margarit\">JOAN MARGARIT<\/a><\/div>\n<p><span class=\"td-post-date\"><time class=\"entry-date updated td-module-date\" datetime=\"2020-03-11T15:34:55+00:00\">11 marzo, 2020<\/time><\/span><\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong>\u00a0<a href=\"https:\/\/elcultural.com\/joan-margarit-escribe-a-sus-lectores\">https:\/\/elcultural.com\/joan-margarit-escribe-a-sus-lectores<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relaci\u00f3n con el lector o la lectora El poeta, que&#8230;<br \/><a class=\"moretag\" href=\"https:\/\/www.joanmargarit.com\/es\/joan-margarit-escribe-a-sus-lectores\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3142,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[86],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v20.3 - 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