24nov./19

Joan Margarit, Premio Cervantes 2019: “Llegar a Santa Cruz fue pasar del infierno al cielo”

El poeta catalán confiesa que Tenerife, donde descubrió el amor, escribió su primer poema y subió al Teide en caballo, ha sido clave en su vida. “Muy pocos sitios han significado tanto para mí”, asegura.

A sus 81 años, acaba de tocar el cielo de las letras españolas al ganar la 45 edición del Premio Cervantes, dotado con 125.000 euros, que recogerá el 23 de abril en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Ha escrito una treintena de libros y ha recogido casi una veintena de galardones, entre ellos, el Premio Nacional de Poesía o el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, este último recibido el pasado viernes. Vino al mundo en plena guerra civil (Sanaüja, Lleida, 1938) y no fue hasta los 16 años cuando por primera vez le sonrió la vida en la isla misteriosa, como se refiere a Tenerife en un poema incluido en Un asombroso invierno, su última obra.

Tenerife se cruzó en la vida de Joan Margarit después de que su padre aceptara venir a la Isla como arquitecto del Ministerio de la Vivienda en plena posguerra. “Llegábamos machacados, después de vivir en 10 o 15 lugares distintos y siempre con la miseria colgando. Huíamos de aquel mundo. Nadie esperaba encontrar lo que encontramos después de aquel viaje en barco”, le confesó al periodista Víctor Hugo Pérez en los micrófonos de Canarias Radio, con quien entabló una conversación cargada de recuerdos y elogios hacia la tierra que le abrió los brazos de par en par y en la que su primer amor y su primer poema se fundieron en una misma experiencia.

“En Santa Cruz escribí mi primer poema que es el único que me sé de memoria pero no lo recito nunca porque era muy malo. Lo escribí en una ventana de la calle Manuel Verdugo, cerca de lo que llamábamos la avenida del manicomio, mirando a aquel pequeño puerto con tan pocas luces de aquella querida y añorada Santa Cruz”, señala Joan Margarit, que recurre al humor para aclarar que la destinataria de aquellos versos de amor no era chicharrera: “No, fue un poema inspirado en una goda, se llamaba Mari Carmen y era una alumna del instituto de Las Mimosas, donde hice el curso preuniversitario y donde, por primera vez, fui a una clase con chicas, que no era nada común en el franquismo. Me enamoré enseguida de ella”.

Fuente: https://diariodeavisos.elespanol.com/2019/11/joan-margarit-premio-cervantes-2019-llegar-a-santa-cruz-fue-pasar-del-infierno-al-cielo/

18nov./19

Felicitats, estimat Joan Margarit

31març/15

IDENTITAT

Què fer de les paraules al final?
Si vull trobar què sóc no puc buscar
més que en dos llocs: la infància i ara que sóc vell.
És on la meva nit és neta i freda
com els principis lògics. La resta de la vida
és la confusió de tot el que no he entès,
els tediosos dubtes sexuals,
els inútils llampecs d’intel·ligència.
Convisc amb la tristesa i la felicitat,
veïnes implacables. Ja s’acosta
la meva veritat, duríssima i senzilla.
Com els trens que a la infància,
jugant en les andanes, em passaven a frec.

31març/15

NOCES D’OR

Dona que enamores
amb una passió de cabells blancs el temps
i que mantens la teva pulcritud
freda de blau d’hivern.
L’amor és ara aquesta intel·ligència
d’una mirada eròtica i amable
que ja no necessita mentir més.

Del pati a nord que acaba sent la vida,
n’has fet aquest jardí.
Íntima Venus meva,
silenciosa sensualitat
de la força que té el nostre record.
Només el sexe escalfa.
Hi ha llàgrimes que són les més ben protegides.
Llops i voltors les guarden.

15nov./19

Margarit, arquitecto de versos bilingües, gana el Cervantes

El jurado distingue, en una reñida votación, la voz «innovadora y trascendente» de un maestro que es «catalán, pero también castellano, coño», según el poeta.

El poeta catalán y bilingüe Joan Margarit se ha alzado con el Premio Cervantes 2019 por su poética de «honda trascendencia» y por la pluralidad de la cultura peninsular que representa, según el fallo del jurado hecho público por el ministro de Cultura y Deporte en funciones, José Guirao. Joan Margarit, un arquitecto de formación, ha construido castillos de versos desde los que ha transmitido su pensamiento, vida y ética en poesías convertidas en odas a la belleza de las relaciones humanas.

Un poeta que se ha caracterizado por su defensa pública del catalán, «la única lengua o una de las pocas lenguas cultas sin Estado» que existen, como señaló hace tan solo diez días al depositar su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.

Se impuso Margarit en el Cervantes a poetas como la andaluza María Victoria Atencia y el valenciano Francisco Brines y a los narradores Luis Goytisolo, Antonio Muñoz Molina, Enrique Vila-Matas, Alvaro Pombo, Félix de Azúa, Luis Landero, el leonés Luis Mateo Díez, tradicionales aspirantes al máximo galardón de las letras hispanas, dotado con 125.000 euros.

«Soy un poeta catalán pero también castellano, coño», indicó Margarit, tras recordar que la dictadura le impuso el castellano «a patadas». Pero «no lo pienso devolver ahora», agregó.

Este escritor minucioso, que tarda meses en acabar sus poemas, empezó escribiendo en castellano, pero a partir de 1981 comenzó a publicar solo en catalán y desde finales de los 90 hasta hoy simultanea ambas lenguas.

Y lo hizo ya en su madurez porque, según afirma, no conoce un solo poeta en la historia de la humanidad que haya escrito en una lengua que no sea la materna; y la suya es el catalán, «pero después hay poemas que surgen en castellano, pero no son nunca una traducción».

Un biligüismo que le ha convertido en el poeta vivo más leído, y uno también de los más premiados porque también este año, siete meses antes de ser galardonado con el Cervantes, también se hizo con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el más importante galardón de poesía en español y portugués.

Belleza, antesala de la verdad

Para Margarit (Sanaüja, Lleida, 1938) la belleza es la «antesala de la verdad», una afirmación que se vuelve certeza al leer sus poemas, esos que se convierten en «herramientas» minuciosas y exactas para entrar en la retina y clavarse en el corazón para hacer una cura ante el caos del día a día. Por eso siempre se ha mostrado partidario de no parar nunca de trabajar, «de ir a lo fundamental, de huir de lo grosero, de las frases hechas», y por eso no se ha escondido nunca cuando en la conversación sale el conflicto catalán, donde es una de las pocas voces que saca la palabra cultura como medicina curativa.

Así lo demostró en su poemario, Un hivern fascinant (2017), donde apostó en este conflicto por la «inteligencia» y la «autocrítica» y donde se muestra «desconfiado de la manipulación de las masas». Por eso usa la «belleza lírica de su lengua catalana», como asegura, para advertir de los riesgos de los tópicos que utilizan los políticos para sus propios intereses.

«Si un político te habla de rumbo, vigila la cartera, y el rumbo o el futuro mejor son de esos tópicos con los que se manipula fácilmente a las personas en su juventud, porque los tópicos son caminos por los que la gente pasa», señaló durante la presentación de esta obra.

Con sus ya 81 años, más de ocho décadas que le convierten en uno de los más veteranos en la lista de ganadores del Cervantes, su poesía se podría resumir en tres palabras -a riesgo de quedarse corto-: belleza, verdad y cultura. Tres conceptos que defiende porque lo demás «son cuentos».

«Puedes ir a ver un partido de fútbol y estar allí dos horas emocionado, pero lo olvidarás al cabo de un tiempo, mientras que una exposición de un buen pintor expresionista, una sonata de Beethoven o un buen poema se quedan siempre dentro», asevera.

Vila-Matas se quedó a las puertas

La poeta Ida Vitale, Premio Cervantes 2018, quería darle «consuelo a los derrotados», y por eso no ha dudado confesar en público, pese a tener al ministro de Cultura a su lado, que ella tenía otro candidato distinto al ganador de este año, Joan Margarit: Enrique Vila-Matas. Y no solo ella, quien ha actuado como presidenta del jurado, ha defendido la candidatura de Vila-Matas para el Premio Cervantes 2019, sino tres miembros más, ha explicado sin tapujos la uruguaya ante la mirada de asombro de Guirao y el murmullo de risas de los periodistas presentes. Una situación que se ha prolongado porque la poeta ha continuado con un discurso que ha roto todo el protocolo de esta anual rueda de prensa. «No voto nunca por amigos y no tengo el gusto de conocer a Vila-Matas», ha dicho, lo que ha hecho reaccionar a Guirao con un «te lo presentamos». Según ha reconocido la poeta, «no siempre se llega -a un premio- conociendo toda la literatura», «lo cual es bastante horrible», «pero ese poema, No tires las cartas de amor -de Margarit- me ganó mucho»

Fuente: https://www.diariodeleon.es/articulo/cultura/margarit-arquitecto-versos-bilingues-gana-cervantes/201911150232091957941.html

 

15nov./19

Versos de línea clara

Cuatro libros fundamentales de Joan Margarit

“Es probable que la poesía sea tan solo una cuestión de intensidad. Y la intensidad, ¿a qué podemos asociarla, si no es a un sentimiento?”, se pregunta retóricamente Joan Margarit en el epílogo a Casa de misericordia. Es lo único que hace con retórica porque sabe que, de lo contrario, no estaría hablando de sentimiento sino de sentimentalismo, eso que con tanta frecuencia se confunde con la poesía cuando no es más que un desahogo.

Según Margarit, la intensidad aparece cuando los impulsos del corazón pasan por el cauce de la razón. Entonces se produce también la emoción, el efecto más buscado en sus versos. “Ha de ser exacta y concisa”, decía en ese mismo epílogo para reivindicar que, sin renunciar al misterio del que nace, un poema tiene que ser claro. “Entenderse”, dice él. Aunque la voz del nuevo premio Cervantes se ha ido volviendo cada vez más áspera, sus 13 libros de poemas tienen un tono común, el de la buena conversación. No obstante, en su obra pueden señalarse algunos hitos.

Joan Margarit. SCIAMMARELLA

Aguafuertes. Publicado cuando su autor se acercaba a los 60 años, este libro de 1995 es tal vez la mejor puerta de entrada al universo de Joan Margarit: del enfrentamiento con el padre —“te ibas convirtiendo en un fascista”— a la pasión por los hijos pasando por la infancia en Tenerife o el viaje adolescente a Barcelona, sus dos ciudades. Atravesado por el amor y la muerte, contiene además uno de sus poemas más épicos: La libertad. “La libertad es una librería. / Ir indocumentado. / Las canciones prohibidas. / Una forma de amor, la libertad”. Cuando coincide en una lectura pública con su amigo Luis García Montero, ambos acostumbran a leerlo a dos voces: el poeta de Granada lee un verso en catalán mientras el de Sanaüja lee el siguiente en castellano.

Estació de França. En 1999 Margarit publicó este poemario en edición bilingüe en la editorial Hiperión. Con él inauguraba una forma de escribir en la que la versión castellana es algo más que una traducción y algo menos que un texto completamente distinto. En sus propias palabras y con un guiño a la famosa política lingüística: “Ahora la única normalización posible para mí es no renunciar a nada de cuanto tengo y que he ido adquiriendo en mi viaje poético”.

El libro incluye uno de los poemas más largos de Margarit: Filósofo en la noche, un monólogo dramático en el que da voz a Emilio Lledó, que reflexiona sobre su vida solitaria de viudo mientras lee la Ilíada: “Hoy viven muy lejos la hija y los hijos, / mayores que tú: te fuiste tan joven. / Pienso, melancólico, que oscurecerá / ahora en Chicago. Berlín y las verdes / afueras de Londres yacen en la noche. / Y a ti no te esperan más albas que éstas / que surgen de noche entre las palabras”.

Joana. Afectada desde su nacimiento por el doloroso síndrome de Rubinstein-Taybe, Joana había protagonizado ya algunos de los mejores poemas de su padre cuando, en 2002, este dedicó a la muerte de su hija uno de los más estremecedores libros de duelo de la literatura reciente. “Nunca sabré qué sabes tú de mí, / ni en qué verdad hemos estado juntos”, escribe un hombre arrasado cuyo principal miedo hasta entonces había sido morir antes que Joana dejándola desamparada.

Cálculo de estructuras. “Albañiles al alba encienden fuego / con restos de encofrados. / La vida ha sido un edificio en obras / con el viento en lo alto del andamio, / siempre cara al vacío. Ya se sabe / que quien pone la red no tiene red. / ¿De qué sirve haber dicho tantas veces / palabras como amor? / Pobres bombillas de un final de línea, / se encienden los recuerdos. / Pero no quiero que me compadezcan: / me repugna esta forma tan fácil del desdén”. Este poema, titulado Seguridad, da bien el tono de un libro de 2005 cuyo título juega con el oficio al que Joan Margarit dedicó su vida profesional. Catedrático de cálculo de estructuras de la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona, durante años trabajó en la continuación de la obra más famosa de Gaudí: la Sagrada Familia. Eligió, cuenta, una disciplina tan “árida” porque era la que menos interferencias tenía con su verdadera vocación: la poesía.

 

 

15nov./19

El Cervantes premia la poesía bilingüe de Joan Margarit

15nov./19

Un Cervantes per al bilingüe Margarit

El poeta obté el premi per una obra confessional on conviuen català i castellà. “No renunciaré a les dues llengües diguin el que diguin els polítics”, assegura.

Joan Margarit és un poeta total: pocs han retallat tant la distància entre vida i obra. Per això explica, amb la mateixa naturalitat i proximitat amb què flueixen els seus versos i que l’han convertit en el bard més popular avui a Catalunya, que estava a punt de dinar quan ahir dijous li van comunicar que havia obtingut el 45è Premi Miguel de Cervantes (125.000 euros), el Nobel de les lletres castellanes, el cinquè català que el rep, després de Juan Marsé, Ana María Matute, Juan Goytisolo i Eduardo Mendoza. Però és el primer amb una obra plenament bilingüe en català i castellà.

Aquesta dualitat és, en ell, inevitable: ahir, com sempre, duia a la butxaca un poema escrit. “D’aquí a una setmana, potser tres, en duré dos, i l’altre serà el poema en castellà, però no és una traducció: cadascun fa el seu camí; l’espurna que ha inspirat el primer la segueixo en l’altre; en el llarg camí cap a la versió final detectaré errors en l’un o l’altre que els modificaran tots dos; això sí, el primer sempre surt en la meva llengua: cap gran poeta ho ha estat si no ha escrit en la seva llengua”, va assegurar dijous a aquest diari abans de comparèixer davant la premsa.

Entendre aquest procés li va costar a Margarit (Sanaüja, 81 anys) 15 anys. Ho explica la seva pròpia biografia. Fill d’arquitecte i mestra, es va educar “entre el silenci típic dels vençuts després de la Guerra Civil i una educació en castellà”. Aquesta formació, amanida amb un clatellot que li va donar al Rubí dels anys quaranta un senyor al carrer “per parlar català”, el va fer començar a escriure poesia en castellà: Cantos para la coral de un hombre solo (1963). En vindrien tres més en aquesta mateixa llengua, poemes que “tenien certa presència, fins i tot Cela em va escriure el pròleg d’un”, però que ell vivia “en estat d’insatisfacció”, fins que el poeta Miquel Martí i Pol el va animar a escriure en català en resposta a una carta seva en castellà. Ho faria a partir de L’ombra d’altra mar (1981). “Tota catedral es construeix a partir d’una cripta i la meva era aquesta”, resumeix en una metàfora pròpia de la seva professió, arquitecte. Rigorós i científic, com els primers poemaris en la seva llengua materna, “marcats per la pressió de l’entusiasme”, ni aquells ni els castellans els inclou ara en la seva obra completa que reformula contínuament. En queden fora, doncs, 12 llibres.

Gairebé una vintena de premis –entre els quals, el Nacional de Poesia i el de Literatura de la Generalitat (2008), l’Iberoamericà de poesia Pablo Neruda (2017) o el Reina Sofia de Poesia Iberoamericana (fa sis mesos)– i una trentena de llibres –en què destaquen Estació de França (1999), Càlcul d’estructures (2006), Casa de Misericòrdia (2007), Un hivern fascinant (2017)– després, Margarit és rotund: “Una és materna; l’altra és adquirida i l’estimo: no renunciaré a cap de les dues llengües, diguin el que diguin els polítics”.

Margarit eludeix la possible lectura de la seva elecció com a gest a la tensió sociopolítica entre Catalunya i Espanya, en el marc d’uns Premis Nacionals de Cultura més descentralitzats que mai: tres guanyadors valencians (Còmic, Il·lustració i Disseny), dos gallecs (Poesia i Assaig), un asturià (Poesia Jove), tres bascos (Lletres i dos de Música: interpretació i composició) i una catalana (Història). “Sempre he preferit col·laborar que clavar ganivets: tinc un ofici públic com a poeta, però la poesia no és un servei públic”. Tampoc es va voler pronunciar sobre la seva suposada simpatia cap a l’independentisme. “Això només s’arregla parlant i amb cultura: si no podem substituir repressió per educació, només ens queda la via de les dictadures de dretes, de l’estil Un món feliç, de Huxley”.

No l’influeix, doncs, la situació com a poeta? “Esclar, però la tasca política no entra en la meva poesia: aquesta ha de sortir de mirar-me a mi mateix i treure alguna cosa de mi que consoli una persona que és a 5.000 quilòmetres o que li serveixi quan tingui 18, 45, 60 i 80 anys, sent com s’és persones diferents; si està ben fet, en un poema hi ha mil poemes”.

Amb els anys, els versos de Margarit s’han fet més descarnats, contundents: la reconciliació amb ell mateix no l’ha fet amb mitges veritats. “La mentida pot consolar, però enganyar no és consolar; es consola dient la veritat, no la mentida”. Potser per això recomana a qui no hagi entrar mai a la seva obra Joana (2002), on reflecteix la mort de la seva filla. “És l’única vegada que m’he enfrontat a la poesia: no s’ha d’escriure mai en calent, però ho vaig fer perquè vaig pensar que si en aquell moment la poesia no em servia, ja no escriuria mai més”. Amb aquell títol ha venut uns 10.000 exemplars, xifres de novel·lista d’èxit a Catalunya. La poesia, total, li ha servit a ell i als seus lectors.

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15nov./19

Premio Cervantes de la Segarra

El escritor de Sanaüja Joan Margarit, distinguido con el galardón más prestigioso de la literatura española || El jurado destaca “la trascendencia y el lúcido lenguaje innovador” de su poesía.

El escritor leridano Joan Margarit (Sanaüja, 1938) fue distinguido ayer con el Premio Cervantes, el galardón de mayor prestigio de la literatura española, dotado con 125.000 euros y que recibirá el próximo 23 de abril, Sant Jordi, en el tradicional acto en la Universidad de Alcalá de Henares, presidido por los reyes. El poeta recibió la noticia del premio mientras comía: “Da la casualidad de que hoy estoy solo en casa”, comentó Margarit, que tras la comunicación, según dijo, siguió comiendo antes de que se le enfriara el plato.

Por la tarde, tras una rueda de prensa en Barcelona, el autor nacido en la Segarra reconoció en conversación telefónica con SEGRE que el próximo Día del Libro será de este modo “un Sant Jordi difícil de repetir” y aseguró que recibir el Cervantes representa una doble satisfacción, “por el premio y porque no es un galardón al que te presentas sino que reconoce una trayectoria”. Eso sí, con una fina ironía comentó que “dicen que es el premio más importante, pero a cierta edad…”, en alusión a sus 81 años y a que “los premios sirven cuando comienzas para que te conozcan, pero después ya tienes que dejarlos”.

 

“Mi lengua materna es el catalán, pero no devolveré a Franco el español que me metió a patadas”

 

Cabe destacar que el próximo miércoles tiene previsto recoger el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, con el que fue distinguido el pasado mayo.

El jurado del Cervantes reconoció “la honda trascendencia y el lúcido lenguaje siempre innovador” de la obra poética de Margarit, que el escritor definió como “una herramienta, como la música, para el consuelo en los grandes momentos de pérdida y de penas de la vida”. Así, para el poeta, “el lector busca consuelo en la poesía” y señaló que “creo que este galardón permitirá que más gente pueda encontrar consuelo en mi obra, si finalmente conectan con ella”. El escritor trabaja en un nuevo poemario, Poètica, una segunda parte de Per tenir casa cal guanyar la guerra (2018), que podría publicar a finales del año que viene.

Por otro lado, Margarit reconoció que siempre le preguntan por el catalán y el castellano y ahora por la situación política en Catalunya. “Es como si a un cirujano en plena operación le preguntan qué opina del PP o del PSOE, no toca”. De todos modos, nunca rehúye las respuestas: “No le voy a devolver a Franco el español que me metió a patadas, pero mi lengua materna, con la que escribí mi primer poema, es el catalán”, afirmó, antes abogar por “sustituir la represión por educación” sobre Catalunya.

LA GANADORA DE 2018 ROMPE EL PROTOCOLO Y REVELA QUE APOSTÓ POR OTRO

La poeta Ida Vitale, Premio Cervantes 2018, quería darle “consuelo a los derrotados”, y por eso no dudó en confesar en público que ella tenía otro candidato distinto: Enrique Vila-Matas. Y no solo ella, que actuó como presidenta del jurado, defendió la candidatura de Vila-Matas para el Cervantes 2019, sino tres miembros más, explicó sin tapujos la escritora uruguaya ante la mirada de asombro del ministro de Cultura en funciones, José Guirao, y el murmullo de risas de los periodistas presentes en la rueda de prensa. Una situación que se prolongó porque la poeta continuó con un discurso que rompió todo el protocolo de la anual conferencia de prensa. “No voto nunca por amigos y no tengo el gusto de conocer a Vila-Matas”, aseguró, lo que hizo reaccionar con complicidad a Guirao con un “te lo presentamos”. En un intento de frenar la sinceridad de la poeta, el ministro informó que este año había sobre la mesa “bastantes nombres” y que “los jurados son autónomos para establecer sus criterios y nadie pone en duda la extraordinaria calidad poética de Margarit”. Finalmente, el leridano consiguió la mayoría en el jurado y se convirtió en el cuarto catalán, el primero en esta lengua, que consigue el Cervantes tras Juan Marsé (2008), Juan Goytisolo (2014) y Eduardo Mendoza (2016).

14nov./19

Joan Margarit: Trabajo para consolar a gente solitaria, que somos todos

El poeta Joan Margarit, proclamado este jueves Premio Cervantes, ha dicho en Barcelona que se siente “identificado con dos lenguas”, el catalán y el castellano, y ha explicado que utiliza la poesía como herramienta con un objetivo: “Para consolar a gente solitaria, que somos todos”.

Ganar el Cervantes, ha añadido Margarit en rueda de prensa, permitirá que su poesía llegue a más lectores y “si el lector busca consuelo en el poema, y si funciona, llegará a más gente”.

Preguntado por la situación política actual en Cataluña y España, no ha querido expresar su opinión -“A mis 81 años”, ha precisado-, pero ha admitido que prefiere que se identifique este premio “con el diálogo entre lenguas, entre Cataluña y España”.

“No es mi interés ni mi capacidad resolver estos temas, lo que no quiere decir que sea indiferente”, ha advertido.